La Escuela de Danzas Clásicas de La Plata surge en el año 1948 bajo la gestión del gobernador Mercante, con la finalidad de formar bailarines para el cuerpo de baile del Teatro Argentino, en el seno del mismo y en su edificio, en el que funcionó hasta el incendio de 1977. En 1948 también se crean otras instituciones que dependen actualmente de la Dirección de Educación Artística con la misma finalidad: que pudiéramos construir, conformar recursos humanos para los cuerpos estables y las tareas escénicas del Teatro Argentino, y que este no fuera solamente un teatro de espectadores, digamos, o de gira como se decía en aquel entonces. Luego, en el año 1958 se crea efectivamente la Dirección de Educación Artística de la Provincia de Buenos Aires y nuestra escuela pasa a depender de esta dirección. En el año 1993 se abre la Tecnicatura y Profesorado en Danzas Contemporáneas que se suman a la formación de Danzas Clásicas, proveniente como decíamos antes, del año 48. Allí se produce una ampliación de las posibilidades, discursos estéticos e inserciones en los procesos dinámicos de la creación artística. Y en el año 1999 se abre el Profesorado de Expresión Corporal, por lo tanto hoy la escuela aloja a estudiantes de cinco propuestas: tres profesorados y dos tecnicaturas y, debido a los perfiles y orientaciones que estos programas tienen, tenemos estudiantes desde los ocho años de edad que deseen formarse en la danza con estas orientaciones.
La Escuela tiene un impacto territorial muy importante, hace de polo atractor y se vincula con la Escuela de Teatro, la Escuela de Danzas Tradicionales Argentinas, el Conservatorio de Música Gilardo Gilardi, la Escuela de Arte de Berisso en un proceso epistemológico, nutriendo un perfil frecuente en nuestra provincia que tiene que ver con el docente artista. Esto genera una producción escénica que se desarrolla en teatros, en centros culturales, espacios no convencionales, alternativos, espacios públicos de la calle. En fin, se evidencia todo el desarrollo que la danza ha tenido en esos siglos XX y XXI en estos distintos ámbitos pero también, por su perfil docente orientado a la diversidad e inclusión poblacional y sociocomunitaria, impacta en escuelas, en Jardines, en todo en el sistema educativo y en otros ámbitos que nos convocan con una actividad muy relevante.
La Escuela además produce, particularmente a partir de la pandemia en modo intensificado, en soporte audiovisual, mucho material. En muchos casos son registros de nuestras presentaciones y en otros son producciones audiovisuales que tienen sus propios valores artísticos. A su vez la Asociación Cooperadora desarrolla talleres para quienes quieran conocer la danza desde edades previas a las de ingreso a nuestras carreras, y frecuentemente acompaña diferentes actividades tales como el vastísimo Programa de Extensión que, como decía, se desarrolla en teatros, espacios no convencionales, escuelas y demás; así como otras actividades extra curriculares frecuentes en nuestra escuela. Podemos destacar en ese sentido la Semana de la Danza que ya tiene su historial y que coincide con la Semana de las Artes en la Provincia en la cual se realizan actividades en las que se intercambian propuestas, se generan diálogos intercátedras y con invitados externos. En lo particular en los últimos años, podemos destacar también diferentes proyectos: un proyecto de investigación que articuló la Escuela de Danzas Clásicas con la de Danzas Tradicionales Argentinas y con la Escuela de Teatro en el que se investigó justamente perfiles de estudiantes y la relación de la formación con el mundo del trabajo. Ello nos permitió dimensionar y ver en escala el impacto socio comunitario, pedagógico y artístico que cumplen estas instituciones de educación artística de la provincia de Buenos Aires, que resulta realmente muy importante, alberga mucha potencia y podríamos subrayarla como un rasgo claramente identitario. También podemos nombrar algunos proyectos especiales financiados por el INFOD (Instituto Nacional de Formación Docente) que hemos tenido, tales como el Proyectos de Fortalecimiento Institucional en el cual la escuela se vuelve porosa, dialoga con la comunidad artística independiente y su producción que circula por la ciudad. En esta dinámica se ha invitado justamente a personas egresadas o que han pasado por la escuela en algún momento para impulsar transformaciones en las en las visiones del arte y de la educación resultan fruto de procesos dinámicos. Entonces nuestras y nuestros estudiantes pueden conocerlas, sopesarlas y disfrutar de ellas.
Cuando pensamos en el futuro y cuando miramos para atrás, vemos estos setenta y cinco años de crecimiento pero también de dinamismo y una solidez, por otra parte, constructiva. Los equipos de conducción que nos precedieron, las y los colegas docentes y artistas que nos antecedieron, aquellos que por suerte aún hoy están con nosotros en esta etapa, nos proyectamos. Visualizamos un futuro de una escuela vital, que siga dialogando y construyendo identidad, que esté anclada en el territorio, que sea atractiva, pero a la vez capaz de alojar a las personas en en esta aventura del arte y la educación que necesita sólidos fundamentos, que requiere también la posibilidad de imaginar, de crear, de probar, de ejercitar y de experimentar, en un marco de equilibrio y cuidado por las personas y sus diversidades.
Directora: Prof. Diana Rogosky